הרב דר. מרדכי מערבי, תשס”ה

El presente Shabat concluimos el libro de Vaikrá. No sólo el calendario avanza en su fértil recorrido anual, sino nosotros y por sobre todo, nuestro camino singular como pueblo judío, unidos al tiempo de estudio y lectura de nuestra sagrada Torá.

Vaikrános enseñó cómo acercarnos al Creador, una vez que el Segundo Jumash de Shemot nos habló acerca de Su amor y la milagrosa liberación obrada por Él, al sacarnos de la esclavitud egipcia.

A través de los Korbanot -sacrificios animales y vegetales-, conjugamos los tiempos de unirnos a Él y establecer una comunicación constante y nutriente para nuestro vivir.

Y fue, a lo largo de nuestro Libro, cómo aprendimos a ser, nosotros mismos, un ‘Santuario’ cotidiano, asiento de Su Presencia, por medio del ‘Mishcán’, construcción precaria del desierto, ordenada por El para residir en medio de Su Pueblo.

Así nos condujo Vaikrá al encuentro de lo sublime: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo, Yo Soy HaShem…”, instalando entre nosotros la capacidad y la posibilidad de abrazar la Santidad de la Vida, la Santidad de los días, la Santidad de los creados a Su Imagen.

Hoy, queridos amigos, llegamos a la última perashá, cuyo nombre -derivado de las palabras iniciales de la misma- es muy sugestivo: “Im be-Jukotai teleju…” – ‘Si en Mis Leyes habréis de encaminaros’- principia la misma, mientras el final de versículo afirma: “Y Mis mitsvot habréis de guardar y cumplir”.

Nuestros sabios -de bendita memoria- sostienen que esta proposición ‘no puede relacionarse más que con la ocupación asidua del estudio de la Torá, ya que al final del versículo se habla del cumplimiento de los preceptos’.

El libro de Zohar indica brevemente que la primera parte de la frase se relaciona con la Ley Oral – ‘Torá she-be-al-Pé’, mientras que la ejecución de los mandamientos apunta hacia la Ley Escrita – ‘Torá she-bijtav’-.

No cabe duda entonces, estimado lector, que el ejercicio espiritual natural del estudio significa al meta más próxima así como deseada por el Todopoderoso, en todos los tiempos y en todos los casos.

“Ki lekaj tov, natati lajém, Toratí al taazovu”resuena, imagino, en sus oídos en estos momentos. Y también a mí. D’s nos recuerda que ha depositado en nosotros ‘Lekaj Tov’: una enseñanza buena. Y si me permite, quisiera ‘jugar’con el término ‘Lekaj’. Ya que el tiempo verbal de la palabra tiene que ver con el ‘Tomar’, el ‘llevarse consigo’ y más aún: asumir un compromiso.

Nuestra Torá requiere de un compromiso activo por parte mía y suya, de pronunciar un ‘Hineni’constante frente al acto singular de recibirla, de comprenderla, de estudiarla para después, cumplirla.

No cabe la posibilidad de permanecer pasivos frente a la Entrega. D’s se hace presente, para entregarnos un ‘presente’, que conjuga a favor suyo y mío, nuestro camino de eternidad…Porque a partir de este Dar, es posible hablar de un receptor, que a la vez, tiene una impresión de ese recibir: Lekaj TOV…Lo bueno no viene a calificar, viene tan sólo a indicarnos el contenido de la entrega.

A llevarnos, si es posible, al instante mismo de la Creación cuando D’s pronuncia, tras la obra de cada día: “Y vio D’s que era Tov, bueno…”. Cada día posee la condición de lo bueno, cada día de la vida, la suya y la mía, debe contener la calidad de lo bueno, es decir la Torá.

Y es por ello que, a la hora de la continuidad, Moshé nuestro maestro le dice a su sucesor, alumno dilecto, Ieoshúa: “No se apartará este Libro de la Torá de tu boca, y lo estudiarás y meditarás en él, de día y de noche”.

“Mi Torá no abandonéis”nos canta el versículo. No es una sugerencia. Es un deber. El deber ser de cada iehudí en cada generación y en cada época. No abandonar la Torá, es a mi humilde entender, nunca dejar de estudiarla, o al menos, proponernos, desde lo cotidiano, ‘likbóa itím baTorá’. Es decir, ‘disponer de horarios fijos para su estudio’.

“Nunca digas: cuando me desocupe, estudiaré Torá; no sea que nunca te desocupes…”advertían los sabiosen el Pirké Avot. El temor no es a que nunca puedas estudiar, sino a algo mucho más doloroso: que nunca te desocupes, que no dispongas jamás de tu tiempo…

¿Y cuándo puedo empezar, se estará preguntando? La misma Torá se lo responderá en sus Libros: “Haiom”, es decir: Hoy mismo. Allí es donde conjugamos libertad. Cuando hay conocimiento. Cuando rompemos las barreras de la ignorancia de lo propio, de lo que es nuestro, sensiblemente nuestro… ¨Im be-Jukotai teleju…¨´: ´she-tihiú amelím baTorá, ´a fin que podamos esforzarnos, seriamente en el estudio de la Torá´, sugiere Rashí en su comentario inicial.

Por ello, querido lector, es actual aquello de “Hazte de un maestro, adquiérete un amigo” tan mentado en ese Tratado. Porque es estudio nos permite reconocer al que sabe, y porque compartirlo con el otro, junto al otro, nos alcanza la posibilidad de no ‘tener siempre la razón’, sino y por sobre todo, la pasión del saber entender al prójimo. Y vaya si eso es bueno…Eso es ‘Lekaj Tov’. Un compromiso activo. Activamente Bueno…

Rabbi Maarabi is the Chief Rtabbi of Uruguay
הרב מערבי הינו הרב הראשי של אורוגוואי